Divagando·Pensamientos en voz alta

A la madre del tacón de aguja

Querida madre del tacón de aguja,

Que andas de paseo por nuestros parques, tus parques. ¿Por qué nos miramos con esa distancia cuando las dos tenemos algo en común?

Sí es verdad que yo te miro con estupor porque me sería imposible llevar esos zapatos -que apropósito encuentro estupendos y por ese mismo motivo han llamado mi atención-pero sobre los cuales no podría ponerme, me sería totalmente imposible. Creo más factible subir a una cuerda y hacer equilibrismo que ir con un calzado de esa envergadura; no soy nada diestra para lucirlos, por lo que hace años ya decidí que para caminar como un pato, prefería ser yo misma y desterré de mi vida y de mi armario ese accesorio.

Pero no me confundas, madre de los zapatos de tacón de aguja, no juzgo que los lleves, la envidia -ya ves- que me corroe en mi imposibilidad de lucirlos como lo haces tú. Pero por ese mismo motivo te pido que tampoco me juzgues a mí.

Si miras mis piernas no encontrarás una piel lisa y sin rastro de vello. Sí es verdad que yo hace tiempo que he dejarlo de verlos, porque mi vista suele mirar en otras direcciones, pero sí que soy consciente de que no estoy perfectamente depilada. Tan dejada no soy -que sea consciente no quiere decir que no lo haga por una cuestión de dejadez- sino de orden en mis preferencias. Así que cuando voy a la playa o la piscina, no creas que me pondré un pareo para disimularlos o incluso que no iré a pesar de estar un día de espatarrar sólo porque no me he hecho las uñas de los pies o me he depilado perfectamente todo el body.

viñeta de @p8ladas
viñeta de @p8ladas

Y sí, el biquini no me sienta demasiado bien porque no lo puedo lucir libre de michelines y estrías. Y la piel tersa y lisa que tú luces no es la misma que la mía. Y sabes, ahora después de mis treinta y tantos me doy cuenta de que no pasa nada: soy yo la que peor me mira y me juzga. Cuando a pesar de no estar estupenda lo que realmente más me gusta de disfrutar del agua es ver a mis hijos nadar y chapotear sin ayuda de su madre,  llamándome continuamente con ese: “mami,mami mira lo que hago” que toda madre y padre han escuchado orgullosísimos alguna vez.

viñeta de @p8ladas
viñeta de @p8ladas

Por todo eso y mucho más, madre del tacón de aguja, me gustaría que habláramos de lo que disfrutamos de ser madres -con los cambios que eso conlleva- y nos olvidásemos de juzgar hasta donde llego yo y no llegas tú que tanto vemos en los parques. Y en cualquier otro lugar donde decidamos ir con armadura distinta a enfrentarnos. Cuando la mayoría de las veces tú levantas a mi hijo si cae y yo columpio al tuyo en algún balancín comunitario.

Querida madre del tacón de aguja, madre por encima de todo, esa que me mira en el espejo cuando soy capaz de arreglarme, a veces más, a veces menos. Sentémonos juntas en ese banco del parque. Ese banco que nos deja a las dos descansar: de lo que tenemos delante y sobre todo, de nosotras mismas.

P.D.: y si quieres, un día nos cambiamos el calzado.

Firmado,

La madre de la eterna sandalia plana.

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12 comentarios sobre “A la madre del tacón de aguja

  1. Como me encantoo el post!!!, tan ciertas las palabras, a veces la vanidad me corroe jajaja y me salgo en zapatillas, pero muy en el fondo de mi adoro mis tennis, no puedo vivir sin mis tennis, a veces salgo de paseo desmaquillada y me preguntan, porque no te maquillas!!!, como bien dices hay prioridades, prefiero andar con las uñas despintadas, pero divertirme con mi peque!!!

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  2. Querida María: durante un tiempo yo abandoné el tacón, no era de aguja, pero alto si. También abandoné los anillos grandes, los pendientes largos, los collares, el lápiz labial, para no pintarle a mi hija la cara al besarla, abandoné el perfume, por sus crisis de asma, abandoné el maquillaje, vamos, que me abandoné, depilada y limpia si, pero todo menos yo misma. Y una cosa te digo, los niños crecen, y ya no llevo tacones muy altos, pero llevo cuñas, y ya no me maquillo mucho pq me gusto al natural, pero un poco de rimel y colorete si. He vuelto a usar mi perfume y a pintarme los labios….y he vuelto a ser yo pero sigo siendo madre. Muy buen post!!

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  3. Hace tres años que abandoné todo tipo de tacón o cuña. Mis amigas sandalias planas, zapatillas victoria y merceditas me acompañan ahora. No me veo corriendo por el parque con tacón..
    Me ha encantado!

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  4. Hace mucho tiempo que abandoné el tacón 🙂 Me sigo arreglando pero estoy a gusto conmigo misma y me gusto tal como soy. Tengo cuerpo de disfrutar la vida y sonrisa de felicidad, que mejores complementos jajaja

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  5. jajajaajajajaja, me ha hecho mucha gracia. Yo hace tiempo que el máximo tacón son 3 cm ajjjj, y eso es lo que me pongo al trabajar. Efectivamente, me encantaría ir estupenda siempre pero va a ser que prefiero la comodidad e improvisar como pueda. 😉 Un abrazo

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