Divagando·Pensamientos en voz alta

Cuestión de prioridades

Seguro que con veinte años no pensabas que tu capacidad de organización no sería perfecta toda tu vida.

No habrías dudado ni un minuto en que eras capaz de hacer todo lo que te propusieras. ¡La inconsciencia de la juventud! Te dan los cubiertos para comerte el mundo, pero no te dicen cómo cocinarlo a poquito para que resulte digestivo.

Esta entrada, como muchas, salen de uno de mis devaneos diarios. No me gusta auto-engañarme ni que me engañen -a nadie nos gusta que nos tomen el pelo- y sin embargo solicitamos mentiras piadosas en todo momento. Y algo que de jóvenes no nos dijeron y tal vez omitimos -o ni siquiera nos llegaron a comentar- es que podríamos hacer y tenerlo todo. Uhm… prefiero conocer los límites aunque sea para ver cómo saltarlos. viñetas de @p8ladas No es un todo de chalet en las afueras, yate en el puerto y vacaciones en Palm Beach -esa es la conclusión fácil- el todo bien es una cuestión de prioridades.

Pero si de algo solemos pecar es de inconformistas -sobre todo a ciertas edades- justo en ese momento en que sueles tener la posibilidad de jugártela, donde los errores o las malas decisiones suelen tener fácil corrección, cuando parece ser el momento de todo y a la vez no llegas a vislumbrar nada. Y no se atisba nada porque no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Yo, como muchos, creí que mi madre era una exagerada cuando era una jovencita. ¡Menuda repunante! Todo eran peros y por si acasos. Un empeño total de ver la vida en blanco y negro. ¡Qué poco espíritu aventurero! Yo no iba ser así bajo ningún concepto; ¡yo me iba  comer el mundo! viñeta de @p8ladas Y me lo comí. Disfruté de cada bocado, tatué en mi mente y en mis recuerdos infinidad de momentos inolvidables. Y siempre he querido más, picar un poco más de los placeres de la vida. Vivir sin una dieta regular y comedida.

Pero, ¡ay señor! todo es cuestión de prioridades. Incluso cuando uno es muy pequeño; la diferencia es que entonces no lo sabes. No creo que con los años se renuncien a salvajes oportunidades, a esa alma aventurera; pero sí es verdad que la manera de zamparnos el día a día y los gustos gastronómicos cambian mucho, eso no me lo podrás negar.

Rondando los veinte da igual que comas un plato de pasta, un bocadillo o un chuletón. Y si vives a costa de bolsas de patatas fritas mejor que mejor, pero de todo se cansa. A los treinta, si tu poder adquisitivo te va dando mayor margen, ya vas de plato y fino, si es posible; pides mesa en restaurante y vas a los sitios de moda, nada que ver con las fiestas que acudías con tus amigos y el bocadillo de lomo que todos nos hemos tomado compartido y con ansias voraces. Sigues comiéndote el mundo pero le exiges ya exclusividad, no te vale el “donde se tercie”, programas con antelación siempre que te es posible. Los tiempos cambian, es una cuestión de prioridades, en diez años si sigo escribiendo este blog ya habré subido o bajado de nivel y el punto de vista habrá sufrido sus modificaciones.

Viajé lo que he podido e incluso me atrevo a decir que lo que quise. Dormí en sacos, en tienda de campaña, fuera de la tienda, en coche, en albergues, y ahora como en la comida me he vuelto más burguesa, prefiero cama y baño individual. Por pedir… viñeta de p8ladas Así que llego a la conclusión de que no es el cambio lo que nos asusta: es seguir viendo el mismo fondo a través de los años. He de dejar la mala costumbre que sigo teniendo -pase el tiempo que pase- de reñirme ante el espejo. Y empezaré a perdonarme, porque nadie más que yo elige mis prioridades, que parece que a veces se me olvida. ¿Y a ti?

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9 comentarios sobre “Cuestión de prioridades

  1. Jaja me he visto reflejada en lo de que antes dormíamos en cualquier lado. Dios mio… En cada sitio he dormido yo, hasta en un parque, a saber encima de qué, con tal de ir a un concierto y ya no nos llegaba ni para una pensión cutre. Y ahora.. Ahora para lo poco que salgo, que me den todo hecho y a ser posible con baño de burbujas.
    ¿mis prioridades? .. Voy a hacer de mamá maruja, ahora mismo mi prioridad es Él.

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  2. Me temo, amiga mía, que esa es una pequeña lucha diaria de la que cuesta mucho escabullirse. Al fin y al cabo, el 99% de los humanos somos gente normal, con sus filias y sus fobias, con sus pasiones y sus flaquezas; solamente habrá un 1% de seres privilegiados, con una voluntad férrea y un poder interno de cambiarse a sí mismos, y de cambiar el mundo.

    Pero está bien no renunciar a esa lucha de buenas a primeras, creo… Igual es una mentira piadosa que nos sirve para seguir en el día a día, pero al menos es eso… nos ayuda a seguir y a mantener la esperanza de que igual un día llega un milagro que nos hace dar ese salto que tanto hemos esperado. Con los años cambiamos, y a veces no es fácil adaptarse y concienciarse de esos cambios.

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    1. Lo es fácil no señor, pero el poder de la omnipresencia sigue resultándome demasiado atractivo para renunciar a él XD XD.
      Bromas a parte, soy consciente de mis limitaciones, lo que pasa es que como a muchos me sorprende seguir teniendo que elegir, veces, entre distintas oportunidades, posibilidades… llámalo X 😉

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