Divagando

El silencio

Hace unos días disfrute de uno de esos momentos íntimos con uno mismo, de conversación, de tranquilidad.

Estaba sola, disponía apenas de 30 minutos, tiempo insuficiente para dar un largo paseo. Pero sí más que de sobra para ir a un banco cercano, disfrutar del paisaje y descansar. Aprovechando mi cercanía con un parque, ante una estrenada primavera, sobre un suelo lleno de margaritas, una mañana cualquiera, en un lugar poco concurrido… Así que me deleité de ese tiempo, respirando, escuchando el silencio.

Primavera en el parque
Primavera en el parque

Puede que resulte extraño pero en un mundo tan apurado como el vivimos, gozo enormemente de esos momentos. Sentada en el banco, en un parque de mi ciudad, en una ladera, con el mar al fondo y las casas aglutinadas como alfombra. Seguro que cualquiera de vosotros tenéis cerca un lugar así. Cerré los ojos para sentir el silencio. Sin mirar el teléfono ni Internet. Sonreí.

Paso todas las semanas por ahí, pero no me paro casi nunca, y en primavera y con un día soleado el paraje era espectacular. Como decía me reí de mí, conmigo. Obligándome a pararme, a parar para continuar, a no dejar que el ritmo diario me engulla. Posiblemente ahora me es más difícil abandonarme sin nada que hacer durante unos 30 minutos, pero en ocasiones el propio vaivén diario nos da la oportunidad de ese pequeño brake, de mirar a nuestro alrededor, de recrearnos en lo que nos rodea.

¿Decidimos el ritmo que nos devora? No, en ocasiones por cansancio nos dejamos llevar por el día a día sin ponerle freno, sin cuestionar el por qué. No nos permitimos parar, escuchar. Percibir nuestro entorno. Al igual que hacemos con las personas, ¿realmente interrelacionamos con ellos? Por mail, redes, whatsapp… ¿las escuchamos? ¿Nos escuchamos a nosotros mismos? ¿Sí? No estoy tan segura de que revisemos las conversaciones pendientes, las que dejamos pasar por falta de tiempo, por escapársenos el momento, por falta de ganas. Dejamos muchos asuntos pendientes.

Me gustaría que ahora me cuentes tú ¿Hace mucho que no te parás solo en un parque? Siéntate en un banco, cierra los ojos y disfrútalo. ¡Saboréalo! Regálate ese instante por corto que sea.

 

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4 comentarios sobre “El silencio

  1. Qué razón tienes María, vivimos en un mundo tan estresante que no nos paramos a hacer algo que esta tan a nuestro alcance y es tan sencillo como eso. Nos dejamos llevar por las obligaciones y no nos dedicamos un ratito para el relax y la desconexión. Deberíamos de proponernoslo mas, al menos en mi caso

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